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 Asunto: Las motos del ‘médico del agua’, con mucha historia.
NotaPublicado: 14 Ago 2011, 16:15 
Administrador y WebMaster
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Registrado: 29 Ago 2006, 22:09
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Reportaje del lanza digital a un socio de Guzzireal: http://www.lanzadigital.com/sociedad/las_motos_del_‘medico_del_agua’_clasicas_y_con_mucha_historia-23766.html

Hace más de treinta y cinco años que el villarrubiero Julián Peinado comenzó a coleccionar motos antiguas. Ciclomotores y motocicletas que se almacenan tras la cortina de su taller, contando una historia no muy lejana. No sólo colecciona estas piezas, sino que las restaura y repara. Lo que empezó como un sueño ha acabado convirtiéndose en su pasión, a la que dedica todo su tiempo libre. A pesar del paso de los años estas motos funcionan perfectamente.

Adjunto:
Comentario: Julián Peinado arrancando una de sus motos y algunas de las piezas que repara, restaura y tiene en su taller
Lasmotosdelmdicodela_14985_8390.jpg
Lasmotosdelmdicodela_14985_8390.jpg [ 23.39 KiB | Visto 1145 veces ]


Julián Peinado es un villarrubiero de 63 años que comenzó trabajando de panadero aunque actualmente se dedica a la fontanería y desde el año 75, aproximadamente, también es coleccionista. Su afición es bastante peculiar, más que nada por el gran espacio que se necesita y es que en lugar de coleccionar sellos, chapas o revistas, él colecciona motos.


Aunque es fontanero, las tuberías y sanitarios no es lo único que se almacena en su taller. Tras una cortina como si de un pequeño museo se tratara, se esconden muchos años de historia contados a través de detalles, extras, matrículas, en definitiva, de las motos.
Julián posee más de cien motos antiguas, entre motocicletas y ciclomotores Mobilette, Vespa, Guzzi, Ossa, Derbi, Rieju, Montesa o Bultaco, de modelos diferentes. La mayoría de ellas son donadas y otras son frutos de intercambios, muy pocas han sido compradas por este villarrubiero al que un día se le ocurrió coleccionarlas. Pero lo sorprendente no es la cifra o los modelos que son dignos de admirar, sino que sea él mismo el que con mucha paciencia, mimo y dedicación las restaura dejándolas como nuevas.


Ya desde niño le gustaba este mundo y su gran sueño era poder llegar a construirse su propia moto, siendo autosuficiente a la hora de conseguir los materiales para ahorrar el mayor dinero posible. Muchas de las piezas de su colección han sido donadas por personas de su pueblo que al conocer su afición prefieren dárselas que ver como se deterioran con el paso del tiempo en sus garajes o son arrojadas al vertedero. Cuenta como anécdota que un vecino de la localidad a pesar de llevarle la moto para que la restaurara e incorporara a su repertorio aseguró que no le daría los documentos hasta que se muriera y acudía frecuentemente para contemplarla. Cuando el hombre falleció sus hijas se los entregaron, cumpliendo así la voluntad de su padre. Además, asegura que cuando termina de restaurar una de las motos donadas, llama a sus dueños para que las contemplen y a muchos se les saltan las lágrimas al volver a verla como la compraron.


Tiene muy bien diferenciadas cada una de las tareas y almacena las motos en función de lo que necesiten. En el corral están las motos que precisan ser reparadas y restauradas, para completar esta fase en muchas ocasiones tiene que fabricar las piezas con sus propias manos, a golpe de martillo, soplete y soldador. Posteriormente las pinta, da brillo y tapiza el asiento si es necesario, ultimando así los detalles de la puesta a punto para que quede perfecta. A pesar de construir la mayoría de las piezas que necesita en las restauraciones, también compra algunos repuestos. Cuenta como los inicios no fueron fáciles y es que no había tantas tiendas especializadas en este tipo de ventas como hay ahora y tenía que ponerse en contacto con una conocida que estaba en Italia, para que se las mandase.


La primera moto que restauró e hizo que funcionara fue una Guzzi Hispania 65 y necesitó nueve motos para conseguirlo. Así, montando y desmontando las motos fue como aprendió. Reconoce que no todo fue apretar tuercas y tornillos, también “tuve que aprender a electrificarlas”. A pesar de llevar más de 35 años en esto, todavía hoy sigue perfeccionando su técnica e innovando para hacer más fácil su pasión. Lo último que “ha inventado”, tras muchos quebraderos de cabeza y alguna que otra noche sin dormir, ha sido un aparato para comprobar las bujías. Además está trabajando en el diseño de una moto que funcione con energía solar con la dínamo de un tractor.


Manzanares, Daimiel, Miguelturra, La Solana, Valdepeñas, Ciudad Real o Calzada de Calatrava, son sólo algunos de los lugares que ha visitado montado sobre dos ruedas para participar en las diferentes concentraciones que los amantes de las motos antiguas organizan.
Intercambia lo menos posible, aunque reconoce que las piezas y otros artículos los da sin pedir nada a cambio, pues para él el lucro no es lo importante. Algunas de las piezas tienen mucha historia como la Montesa Impala 4M que compró su padre de quinta mano. Aunque la moto más antigua es una Mobilette AV 63 del año 1948, negra y con el fileteado en el guardabarros blanco.


Una de sus grandes metas es que la matricula de Ciudad Real (CR) se conozca en todos los lugares, por eso en una ocasión fueron a Motril y se sintió muy orgulloso porque “una moto con matricula CR pisó la arena y el mar” Se ha llevado alguna que otra sorpresa al restaurar las motos y es que algunas tenían hasta catorce y quince manos de pintura. Y se fascina al ver como todo está ajustado milimétricamente, cuidando hasta el más mínimo detalle. Ahora con internet todo es más fácil ya que se pueden encontrar imágenes rápidamente, antes buscaba en los libros y revistas especializadas, recurriendo en la mayoría de los casos al ingenio, la imaginación y la lógica para montar las piezas que le resultaban desconocidas.
Al principio su mujer le decía que estaba loco y ahora, cuando bromea con venderlas o deshacerse de ellas, no le deja porque asegura que no son suyas, sino de sus hijos y nietos. Respecto a esto, cuenta que hay piezas que no se venderían por nada del mundo y aunque reconoce que por dinero se hacen cosas muy feas. A día de hoy a pesar de la crisis le costaría separarse de ellas.


Son muchos los años que Julián ha pasado entre estas ruedas y motores, por lo que ha bautizado a muchas de ellas con nombre o apodos cariñosos como “La Francisca”, “La Tronchá”, “La Escopeta”, “La Catalina” o “La Tomellosera”, entre otros, cada uno con una historia y un porqué. Con ellos no sólo las diferencia sino que las inscribía en las primeras concentraciones donde no hacía falta cumplir tantos requisitos como en la actualidad. Fruto de estas ha obtenido diferentes premios y trofeos, aunque no quiere reconocer ni cuántos han sido, ni a qué piezas pertenecen, si enumera las categorías: a la moto mejor restaurada, a la de mejor estado de conservación, a la de mejor funcionamiento o la mejor estado original, entre otras.


Este tipo de colecciones no son fáciles de mantener, por este motivo pertenecer a una asociación ayuda mucho, abarata y agiliza los trámites a la hora de conseguir la documentación de estos vehículos. Se afilió al daimieleño Moto Club Brujas, pero decidió abandonarlo por problemas de entendimiento, y pasó a ser uno de los socios fundadores de la Asociación Cultural de Amigos de la Guzzi Hispania de Ciudad Real.


Para él las motos son más que una pasión, son un sueño al que piensa seguir dedicando su tiempo como hasta hora y asegura que seguirá haciendolo tras su jubilación, porque el valora por encima de todo el hacer las cosas por si mismo y con sus propias manos. Y es que “un motero cuando se sube en una moto tiene que saber donde va subido”.


Dentro de unos años le gustaría poder hacer un pequeño museo, ya sea en su casa u otro lugar, donde poder exponer estas piezas de dos ruedas, para que la gente pueda ser testigo de la historia y de los cambios ocurridos en los últimos años de una forma diferente.

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 Asunto: Re: Las motos del ‘médico del agua’, con mucha historia.
NotaPublicado: 15 Ago 2011, 09:15 
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Registrado: 05 Ago 2008, 10:56
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Ubicación: BARCELONA-PRINCIPADO DE ANDORRA
Fantástica labor la de este señor. Mis felicitaciones. :025:

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Saludos. Pedro Garcia


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